Si yo estubiera en el lugar de mis hermanos que hoy sufren las consecuencias de la tormenta Agatha, siento que me hubiera dolido igual como hoy me duele... pero como yo estoy bien siento un dolor "hijo de puta". Es parte de nuestro destino, pero a Dios no lo metamos en esto... pero estoy harto seguro que a él le duele más que a todos nosotros juntos... Reconozco que no entiendo... sólo les digo que Dios no tiene la culpa, es simplemente venir a este mundo cargados de infortunio. Creo que todos nosotros sin distinción alguna, colgamos de un hilo que en cualquier momento se puede rebentar. Por mucho que diga y quiera desahogarme... siento un dolor "hijo de puta".
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No sé que será más vergonzoso, si la falta de atención a la infame invasión del Imperialismo estaunidence al infeliz Haití, o el mismo hecho.. No he escuchado ningún comentario de protesta por tan deslesnable hecho, ni por amigos ni entidades de prensa. Será que ya se se acostumbraron al eterno atropello del bruto gigante o son parte de esa misma cultura de guerra. So pretexto de apoyo invaden la miserable nación haitiana con tanquetas de guerra y remedos ridículos de hombres llamados soldados, pero armados hasta el cuello. Ha... miserable humanidad... Nadie dice nada; como que creen ciegamente lo de héroes que se hacen pasar en sus millonarias y mediocres películas. Cómo pueden haber cerebros prehistóricos en estos tiempos de florecimiento tecnológico. Cómo se invade un país necesitado de ayuda con armas y prepotencia.
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Mi piel es blanca,
o tal vez otro mi origen,
mi cultura latina y Castilla mi lengua,
pero mi alma es india...
Derrámese de mi toda sangre española,
sangre de impío y cruel conquistador,
como gran tempestad, mataron la tranquilidad de la mar sola,
con sus embarcaciones, de muerte, brutalidad y terror.
Sí, ¡fuera! Ese origen de impío y cruel conquistador,
que en nombre de la Santa , Católica y Apostólica,
nos sometieron con lujo cruel y castigador,
a la creencia de la fe católica.
Nos sometieron a creer en la religión,
con la cruz en una mano y en la otra la cadena o la espada,
latigazos esclavitud y muerte sin que hubiera rebelión.
Fueron aquellos conquistadores gente desalmada.
Así el indio la fe llego a conocer,
la fe en aquel
que enseño a amar, perdonar y comprender,
la fe en aquel
que el conquistador enseño con la esclavitud y el padecer.
Alma india,
porque conquistada nunca fue,
alma pura y virgen también es el alma mía.
Virgen como la selva, como es hoy y fue
como tú selva india.
Alma pura y virgen
como la selva india, como la selva india,
porque la selva es pura y virgen
como mi alma india.
Con todo el terror,
conquistada nunca será.
“Libre como el ave es” ¡ya olvido el horror!
De nadie será, como jamás el viento alguien tocará.
Selva india, masacrada,
sin razón, sin pudor ni perdón.
Eterna serás selva sagrada,
porque del indio siempre serás su bella morada.
Vive siempre,
pura y virgen,
selva libre,
como mi alma india, india como el aborigen.
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Miré usté. ¿Usté conoce a “Quique pacha”? Es bolito que se mantiene chingando en el parque, hombre. Gueno, pues fíese que me lo encuentro un diya y me contó que una noche que haciya un frío hijo del máiz (así se dice en provincia), comenzó a tocar el portón del convento, y tocaba y tocaba, hasta que salió una monjita y le dice… Qué le pasa hombre de Dios, por qué toca el portón. ¡Hay! Santa monjita, aquí hace demasiado frío. Y qué puedo hacer yo, hijo mío. Entoes dis que le dijo el Quique Pacha… Déjeme entrar a dormir al corredor santa monjita. Pero eso es prohibido, señor. La monjita se entro enfadada y el Quique siguió chingando el portón, cada vez con más juerza. Salió nuevamente la monjita y le dijo… Sólo por que sé que usted no esta en sus cinco sentidos y no va dejar de molestar, por más que le explique, entre pero se está quieto.
El Quique entro lentamente, pero más tardo en entrar que en seguir chingando. Como había vido dónde estaba el cuarto de la monjita, le jue a tocar la puerta. Y ahora qué quiere ingrato, le dijo. Santa monjita es que aquí también hace muchísimo frío, me quedaré en los pies de su cama, como un perro guardián. Pero esto es una pesadilla, no puedo creer tanto atrevimiento. Dijo la monjita llena de coraje y se entro somatándole la puerta en la cara al Quique. De tanto que seguía jodeindo lo dejo entrar la monjita, diciéndole… Entre, se acuesta en los pies de la cama y estése quieto como si juera un muerto. La monjita se acostó, pero tardo más en acostarse que el Quique en seguir chingando. Santa monjita monjita, por favor déjeme dormir a la par suya le prometo que estaré quieto como un muerto. ¡Santísimo Dios! Usted está loco. Por más que se asombraba la monjita de las ocurrencias de el Quique. Se dio por vencida. Ya en la cama dice el Quique Pacha que le dijo… Santa monjita, ¿qué es esto? Son las santas chiches, hijo. Ay, santa monjita ¿Qué es esto? Es el santo ombligo, hijo. Luego… Ay santa monjita, ¿qué es esto? Es la santa llama, hijo. Entoes dis que le dijo el Quique… Ay, santa monjita, ¿será que no puede asar este mi chorisito?
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La raza Maya
escucha lo que dicen los pájaros sabios,
cuando se apaga el sol
y oye hablar a los árboles en el silencio de la noche
y a las piedras doradas por la luz del amanecer.
Pero un día la colonización
trajo al Nuevo Mundo
la riqueza patológica,
epidémica y pestilencial.


